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Andar e Aguzar. O correspondente de guerra

Xosé Ramón e Fernández-Oxea incorporouse a filas en 1918 e en 1921 é destinado a Marrocos. Alí vai servir como telegrafista no exército colonial español que combatía contra a revolta rifeña. Dende a Guerra de África, envíalle as súas crónicas como correspondente de guerra ao xornal agrarista La Zarpa, fundado e dirixido por Basilio Álvarez, Xacinto Santiago e Roberto Blanco Torres, en Ourense. Para asinar as crónicas utilizará o pseudónimo de reminiscencias árabes Ben-Cho-Shey. Este pseudónimo, que o acompañará toda a vida e polo que será coñecido para sempre, naceu no campamento de Tistutin o 29 de decembro do ano 1921.

Anuncio de La Zarpa no queaparece como “corresponsal” de guerra

Anuncio de La Zarpa no que aparece como “corresponsal” de guerra

Telegrafista en Marrocos, 1921

Telegrafista en Marrocos, 1921

Na exposición tedes un libro recopilatorio no que seu pai, Pío Ramón, gardaba os artigos de Ben-Cho-Shey. Del, transcribimos o  artigo “Artillería Moruna”, publicado en La Zarpa o día 14 de Setembro de 1921,  e que podedes ler ao final da entrada.

O conxunto das súas crónicas de guerra será publicado, en 1985, pola Editorial Sotelo Blanco, co título Crónicas de Marruecos.

Non esquezades saciar a vosa curiosidade deste e outros proxectos visitando a páxina do Museo Provincial de Lugo.

“ARTILLERÍA MORUNA

Ante nuestras posiciones de primera línea y admirablemente emplazadas en la cadena de montañas que limita el horizonte, tienen los rifeños varias piezas de artillería con las que se entretienen en bombardear de cuando en vez los campamentos más avanzados. Uno  de ellos hay en la que  esta trágica visita de las granadas enemigas adquiere los caracteres de una película cómica y recuerda con sus pintorescos incidentes las escenas de la gran guerra.

   Es el caso que dicha posición está dominada por una altura enemiga en la que hay una especie de barrancada que los moros aprovechan para ocultar el cañón de tal manera que cuando van a disparar lo empujan hacia fuera  una vezque ha cumplido su misión lo vuelven rápidamente a su escondrijo, haciendo imposible que nuestros artilleros les desmonte la pieza.

   Los proyectiles así disparados caen indefectiblemente dentro del repetido campamento manteniendo en constante alerta a los soldados que han tenido que construirse defensas apropiadas y recurrir a un ingenioso procedimiento que los pone a cubierto de las sorpresas del cañón.

  En efecto, para evitar estas desagradables intromisiones de los canecos morunos se destaca un centinela que continuamente avisará el punto de donde parte los disparos y en el momento en que allá lejos vé brillar el fogonazo precursor de la granada hace sonar un pito que es la señal convenida, para guarecerse en los refugios salvadores. y es de ver como entoces se suspenden todos los trabajos y cada uno corre en una dirección buscando un agujero que ha de librarlo de la mortífera explosión. Este bonito juego se repite varias veces todos los días y es casi seguro que a los moros les proporcionará ratos de risa, pues verdaderamente para ellos el asunto no deja de tener gracia. No sucede lo mismo con nuestros soldados, que tienen que vivir poniendo en práctica la fábula del cazador y los conejos.

 Ben-Cho-Shey en Monte Arruit (Marrocos), 1921

Ben-Cho-Shey en Monte Arruit (Marrocos), 1921

Ben-Cho-Shey”